Durante décadas, el «carry trade» se describió a menudo como una de las estrategias de rentabilidad más sencillas del mercado. Fue la estrategia que construyó imperios de fondos de cobertura y permitió a los inversores particulares obtener ingresos pasivos con solo hacer clic en un botón. La premisa era aparentemente sencilla: pedir dinero prestado a un país donde los tipos de interés son cero (como Japón), invertirlo en un país donde los tipos de interés son altos (como Australia o Nueva Zelanda) y tratar de aprovechar la diferencia entre ambos tipos, gestionando al mismo tiempo el riesgo cambiario que ello conlleva.
Era el equivalente financiero a contratar una hipoteca al 1 % para comprar un bono que rinde un 7 %. En condiciones de mercado tranquilas, siempre que el tipo de cambio se mantenga estable, el diferencial de tipos de interés puede jugar a tu favor. Pero, a diferencia de una hipoteca a tipo fijo, los mercados de divisas pueden evolucionar con rapidez y de forma impredecible, lo que puede contrarrestar o superar cualquier ventaja en el rendimiento.
Pero al entrar en 2026, la arquitectura financiera mundial ha cambiado. La era del crecimiento mundial sincronizado ha llegado a su fin. La «carrera hacia las tasas de interés cero» ha terminado, sustituida por un panorama fragmentado en el que los bancos centrales libran batallas diferentes. Algunos están bajando los tipos para evitar la recesión; otros se mantienen firmes para acabar con una inflación persistente.
Para quien se inicia en el mercado de divisas, la pregunta clave es: ¿seguirá funcionando esta estrategia en 2026 o es una trampa?
La respuesta breve es que las operaciones de carry trade aún pueden ofrecer oportunidades en determinadas condiciones. La respuesta larga es que los días de «configurar y olvidarse» han quedado, en gran medida, atrás. El carry trade de 2026 es un juego sofisticado de búsqueda de rentabilidad que exige una selección precisa, una cobertura activa y un sano temor al «desmontaje del yen».
Esta guía analizará los mecanismos, identificará las nuevas oportunidades y te advertirá de los escollos que acechan a quienes no estén preparados.
Parte 1: Los mecanismos (cómo el dinero genera dinero)
Para saber si la operación es rentable, primero hay que comprender los cálculos matemáticos en los que se basa. La estrategia «carry trade» consiste en aprovechar los diferenciales de tipos de interés entre dos divisas.
Cada par de divisas tiene asociados dos tipos de interés:
- La divisa de financiación: es la divisa que vendes (o pides prestada). Es conveniente que este tipo de interés sea bajo.
- La divisa de destino: es la divisa que compras (en la que inviertes). Te interesa que su cotización sea alta.
Cuando mantienes una posición abierta durante la noche (normalmente, más allá de las 17:00 h, hora de Nueva York), tu bróker calcula el «swap» o «rollover».
- Si el tipo de interés de la divisa que has comprado es más alto que el de la divisa que has vendido, el corredor te paga.
- Si el tipo de interés de la divisa que has comprado es más bajo, le pagas al corredor.
Escenario para 2026 (solo a modo de ejemplo): Supongamos que decides realizar una operación de carry trade con el peso mexicano (MXN) y el yen japonés (JPY).
- Posición larga: Peso mexicano (Rendimiento: 10,5 %)
- Posición corta: yen japonés (rendimiento: 1,0 %)
- El margen: 9,5 % anual.
Si abres una posición con 10 000 $ de tu propio dinero y utilizas un apalancamiento de 2:1 (controlando 20 000 $), estás obteniendo, en la práctica, un rendimiento del 9,5 % sobre 20 000 $. Eso supone 1900 $ en pagos de intereses pasivos a lo largo de un año. En tu cuenta de 10 000 $, esto representaría un rendimiento del capital del 19 % si el tipo de cambio se mantiene sin cambios y todas las demás variables permanecen constantes.
Sin embargo, los tipos de cambio rara vez se mantienen estables.
Si el tipo de cambio MXN/JPY se mantiene estable, obtienes un 19 %. Si el MXN se aprecia frente al JPY, obtienes un 19 % más las plusvalías. El riesgo, por supuesto, es que el MXN se deprecie. Si la depreciación supera los intereses que has obtenido, pierdes dinero.
También es importante tener en cuenta que los tipos de interés pueden variar, que los tipos de swap los fijan los intermediarios y los proveedores de liquidez, y que el apalancamiento amplifica tanto las ganancias como las pérdidas potenciales.
Parte 2: El nuevo panorama de 2026
El mundo de 2026 se presenta muy diferente al de los días de gloria del carry trade de 2005 o 2022.
1. La muerte del cero
Durante veinte años, Japón mantuvo los tipos de interés en el 0 % o en valores negativos. Esto convirtió al yen en la moneda de financiación por excelencia. A menudo se describía como «financiación barata» debido a sus costes de endeudamiento extremadamente bajos.
En 2026, el Banco de Japón (BoJ) se encuentra en un ciclo de normalización.
La inflación ha vuelto por fin a Japón, y el Banco de Japón ha subido los tipos de interés, abandonando el nivel mínimo. Aunque el 1 % sigue siendo bajo en comparación con Estados Unidos o Europa, ya no es cero. El coste de obtener financiación en yenes ha aumentado, lo que ha reducido el diferencial de tipos de interés que históricamente ha sustentado ciertas estrategias de carry trade.
2. La divergencia de Occidente
La Reserva Federal de Estados Unidos y el Banco Central Europeo (BCE) ya no actúan al unísono.
- La economía estadounidense sigue mostrando resistencia, lo que mantiene los tipos de interés del dólar en niveles relativamente altos.
- La zona del euro se enfrenta a un crecimiento lento, lo que obliga al BCE a bajar los tipos de interés con mayor rapidez.
- Esta divergencia genera nuevas oportunidades. El euro (EUR) se perfila, por primera vez en años, como una posible moneda de financiación. En ocasiones, los operadores del mercado han considerado el euro (EUR) como una moneda de financiación alternativa, en función de los diferenciales de tipos vigentes y de las expectativas del mercado.
3. El auge de los bonos de alto rendimiento «seguros»
En el pasado, un alto rendimiento significaba «mercado emergente peligroso». Se compraba lira turca o peso argentino y se rezaba para que el gobierno no se derrumbara. En 2026, estamos viendo un «rendimiento seguro» en economías estables.
Países como Australia y Nueva Zelanda han mantenido tipos más altos para combatir una inflación persistente, mientras que sus sectores de materias primas están en auge. Sin embargo, un mayor rendimiento no elimina el riesgo cambiario. Los ciclos de los precios de las materias primas, el sentimiento de riesgo global y la demanda externa pueden afectar significativamente a estas divisas.
El rendimiento y la estabilidad no siempre van de la mano, e incluso las divisas de los mercados desarrollados pueden sufrir una fuerte volatilidad en períodos de tensión mundial.
Parte 3: Las mejores parejas de divisas para 2026
Entonces, ¿dónde deberías invertir tu dinero? Aquí tienes las tres «cestas» distintas para el inversor en carry trade de 2026.
Cesta A: Perfiles de rentabilidad de los «mercados emergentes» (mayor riesgo, mayor volatilidad)
Es aquí donde los diferenciales de tipos de interés pueden parecer más atractivos, pero donde la volatilidad suele ser elevada.
Monedas: Peso mexicano (MXN), real brasileño (BRL), rand sudafricano (ZAR).
La lógica: Varios bancos centrales latinoamericanos han mantenido tipos de interés oficiales relativamente altos como respuesta a la inflación. En algunos casos, los tipos reales (tipo de interés menos inflación) han sido comparativamente altos en comparación con los mercados desarrollados.
México, por ejemplo, se ha beneficiado del aumento de la inversión en el sector manufacturero vinculado a la diversificación de la cadena de suministro, lo que en ocasiones se denomina «nearshoring», lo que podría respaldar la demanda estructural del peso.
El par: MXN/JPY o BRL/CHF.
Advertencia: Estas divisas son volátiles. Una caída en los precios de las materias primas o un escándalo político, por ejemplo, podrían hacer que perdieran un 5 % de su valor en un solo día.
Cesta B: La estrategia de carry basada en materias primas (perfil de riesgo moderado)
A menudo se considera que es una opción más equilibrada en comparación con los mercados emergentes de mayor rentabilidad.
Divisas: dólar australiano (AUD), dólar neozelandés (NZD), dólar canadiense (CAD).
El razonamiento: Estas economías están estrechamente vinculadas al comercio mundial y a la demanda de materias primas. Si el crecimiento mundial se mantiene estable en 2026, los diferenciales de tipos de interés frente a las divisas de menor rendimiento podrían ofrecer oportunidades moderadas de carry trade.
El par: AUD/JPY o NZD/CHF.
Advertencia: si la economía china se desacelera de forma significativa, podría ejercer una presión a la baja sobre las divisas vinculadas a las materias primas, lo que podría contrarrestar cualquier ventaja en materia de tipos de interés.
Cesta C: La estrategia de «divergencia de políticas» (menor diferencial de rendimiento)
Esto es para el inversor más exigente.
Divisas: dólar estadounidense (USD) frente al euro (EUR) o al franco suizo (CHF).
La lógica: se opera aprovechando la diferencia entre los bancos centrales. Por ejemplo, si la Reserva Federal mantiene los tipos en el 4 % mientras que el BCE los reduce al 2 %, el par USD/EUR te beneficia por mantener el dólar.
El par: Posición corta en EUR/USD (lo que significa posición larga en USD y posición corta en EUR).
Advertencia: El diferencial de rendimiento suele ser menor (quizás un 2 %), por lo que se trata más bien de una operación basada en la tendencia con un «beneficio por el carry» que de una operación de carry pura.
Parte 4: Los riesgos (cómo se pueden perder todas las cuentas)
El carry trade se suele describir como «recoger centavos delante de una apisonadora». La idea que subyace a esta metáfora es que los operadores pueden acumular diferenciales de rendimiento relativamente pequeños pero constantes, hasta que un repentino repunte de la volatilidad borra meses de ganancias.
En 2026, la volatilidad del mercado puede provocar un rápido reajuste del precio del riesgo, especialmente en las posiciones apalancadas.
1. La «desvalorización del yen» (un escenario de gran impacto)
Este es uno de los riesgos que más atención suscitan en los mercados de carry a nivel mundial. Históricamente, una parte significativa de los flujos de capital internacionales se ha financiado en monedas de bajo rendimiento, como el yen japonés.
- Qué ocurre: Los pares de divisas como el MXN/JPY o el AUD/JPY pueden sufrir caídas bruscas.
- La rapidez: Normalmente no tarda semanas. A veces ocurre en cuestión de horas.
- La defensa: El riesgo de concentración aumenta la vulnerabilidad. Algunos operadores diversifican las divisas de financiación o reducen la exposición global al apalancamiento para limitar la dependencia de una sola divisa. Sin embargo, la diversificación no elimina el riesgo sistémico.
2. El riesgo de recesión: Las operaciones
de carry trade suelen obtener mejores resultados en entornos de «apetito por el riesgo», es decir, cuando la economía mundial crece y los inversores se muestran optimistas. En caso de recesión, los inversores huyen de los activos de riesgo (como el peso mexicano) y se refugian en activos seguros (como el dólar estadounidense o el yen). Si en 2026 se produce una recesión mundial, las operaciones de carry trade se liquidarán en masa.
La defensa: El seguimiento de los indicadores macroeconómicos, los índices bursátiles como el S&P 500 y los indicadores de volatilidad puede ayudar a los operadores a evaluar el sentimiento general respecto al riesgo. Sin embargo, las correlaciones no son estables y pueden cambiar de forma inesperada.
3. Apalancamiento excesivo
: dado que los pagos de intereses son reducidos (quizás entre un 5 % y un 10 % anual), los principiantes intentan aumentar la rentabilidad utilizando un apalancamiento de 20:1 o 50:1.
Ejemplo ilustrativo de riesgo: con un apalancamiento de 1:20, una caída del 5 % en el par de divisas acabaría con el 100 % de tu cuenta.
La defensa: Algunos operadores establecen límites de apalancamiento conservadores para las estructuras de carry a largo plazo, con el fin de poder hacer frente a las fluctuaciones normales del mercado sin que se produzca una liquidación inmediata. No existe un nivel de apalancamiento que sea seguro para todos, y el tamaño de las posiciones debe reflejar la tolerancia al riesgo y la capacidad de capital de cada uno.
Parte 5: La estrategia: cómo llevarla a cabo en 2026
No basta con hacer clic en «Comprar» y ya está. A continuación te presentamos un proceso profesional para gestionar una cartera de carry.
Paso 1: El filtro de entrada (análisis técnico)
No compres una divisa de alto rendimiento si se encuentra en una tendencia bajista. El rendimiento no sirve de nada si la pérdida de capital lo supera.
Ejemplo de estrategia: Algunos operadores consideran utilizar indicadores de tendencia a largo plazo, como la media móvil de 200 días en el gráfico diario, como filtro direccional.
Paso 2: Dividir la inversión
En lugar de realizar una sola operación grande (posición larga en AUD/JPY), divídela en dos operaciones más pequeñas:
- Operación 1: Posición larga en AUD/JPY (financiada con yenes)
- Operación 2: Posición larga en AUD/CHF (financiada con francos suizos)
¿Por qué? Si el yen se dispara a raíz de noticias del Banco de Japón, tu operación con el CHF podría salir bien. Estás diversificando tu «pasivo».
Paso 3: El «stop loss de mantenimiento gratuito
». Una vez que la operación evolucione a tu favor, desplaza tu stop loss hasta el punto de equilibrio.
Ejemplo práctico: acercar el stop-loss al punto de equilibrio tras un movimiento alcista suficiente.
Sin embargo, el concepto de una operación «sin riesgo» es en gran medida teórico. El deslizamiento, el riesgo de brechas, las condiciones de liquidez y los retrasos en la ejecución pueden seguir provocando pérdidas, incluso cuando se ajustan los órdenes stop. No existe una forma garantizada de eliminar el riesgo en el trading con apalancamiento.
Paso 4: Esté atento al calendario: las reuniones
de los bancos centrales y las publicaciones macroeconómicas pueden influir de manera significativa en las expectativas sobre los tipos de interés y en la cotización de las divisas.
Si un banco central da indicios de un posible ajuste de los tipos de interés, los operadores pueden reevaluar el tamaño de sus posiciones o sus niveles de exposición antes del anuncio.
Conclusión: La mentalidad del «Slow Money»
En un entorno dominado por la especulación a corto plazo, las estrategias de carry pueden parecer graduales y centradas en el rendimiento, más que impulsadas por el impulso del mercado.
Los rendimientos, cuando se producen, suelen acumularse de forma gradual, en lugar de a través de subidas repentinas de los precios. Sin embargo, esto no implica estabilidad ni rentabilidad garantizada. Los diferenciales de rendimiento pueden reducirse, y las fluctuaciones monetarias pueden contrarrestar rápidamente meses de swap acumulado.
Lejos de ser un «negocio sin riesgo», el carry trade en 2026 se asemeja a una exposición orientada a la rentabilidad con un riesgo de mercado inherente. Requiere un seguimiento constante de la situación macroeconómica, un control disciplinado del apalancamiento y la capacidad de soportar períodos de pérdidas.
Las estrategias de carry pueden seguir ofreciendo oportunidades en determinadas condiciones. Sin embargo, son sensibles a los cambios en las políticas, al sentimiento de riesgo a nivel mundial y a los cambios de tendencia en los flujos de capital.
Último recordatorio: el riesgo nunca descansa. Atención: el trading conlleva riesgos. Esta información tiene carácter meramente educativo y no constituye un consejo de inversión.








